Uno de los ambientes más hermosos, luminosos y “sonoros” de toda la casa, donde usted pasa mucho tiempo ejerciendo sus actividades creativas, es sin duda alguna la cocina. En el corazón de su cocina usted debe disponer de mucha luz y ventilación, porque es aquí, en el ámbito vivo de cada vivienda,
donde comienza a forjarse la unión de la familia. Si usted cuenta con el espacio necesario, es mucho mejor colocar la mesa familiar alrededor de donde se procesan los alimentos. El lugar y la forma del ámbito resultan claves para desplegar los elementos imprescindibles en una cocina que se precie de tal.
Usted puede, por ejemplo, elegir una alacena colgante en elegante material de madera de diversos orígenes (cedro, pino o quizá roble); según el diseño de este mueble se puede pensar en colocar tirantes largos sobre los cuales pueden colgar todo tipo de copas y vasos y, sobre todo,
los elementos de metal de la cocina (excepto los cubiertos) con mangos y asas largos, sobre todo si están confeccionados con bronce y cobre, que son muy agradables a la vista. Muebles de madera en el mismo estilo deben acompañar los colores vivos de las paredes, tal vez con tonos ocres o amaderados,
dando la impresión de que se trata de una cocina limpia donde siempre hay plena actividad. A todo esto, se debe integrar también una bacha o pileta amplia de aluminio u otro material liso y libre de fisuras, con buena caída, donde el agua se deslice libremente y que sea de sencilla higienización.
La mesada también es importante; puede ser construida según sus gustos o inclinaciones personales en madera dura o en metal, material que puede resultar más higiénico, pero también más frío. Todas las portillas de los muebles deben tener una apertura grande, sin tocarse con las de al lado,
permitiendo que una persona agachada pueda llegar hasta el fondo de cada espacio.