Tanto para el baño para la cocina, usted debe emplazar cañería y grifería de marca, cuya instalación debe estar a cargo de un personal capacitado y experto. No sólo estéticamente hay grandes diferencias entre las canillas del baño y de la cocina, sino que además estas diferencias
se notan mucho más cuando usted elige unas u otras; las del baño, sobre toda las referidas a la bañera, deben ser más largas y estilizadas y notarse más; también las destinadas al lavabo deben estar bien visibles e incorporarse al espacio y a la estética del lugar; el estilo y la figura
de los grifos (en el caso que haya una) debería ser el mismo. Se pueden colocar dos o una sola salida para el agua, pero la de dos grifos resulta más cómoda a la hora de mezclar el agua, sobre todo si va a llenar el lavabo. El grifo de la cocina, en cambio, debe tener un chorro de agua continuo y fino,
que no salpique indiscriminadamente.
Existen varias clases de griferías, siendo la simple la más común, la de sólo una entrada, o sea que sólo contiene el mismo camino para el agua fría como la caliente. Por lo general, estas griferías se instalan en jardines. Los mezcladores, en cambio, tienen dos entradas y una sola salida.
Suelen utilizarse en recipientes con un tubo de cobre de 8 x 10 de diámetro. Estos conectores de mezcla pueden ser de dos diferentes clases, a saber:
1) Los de Monomando, que llevan un caño y el mando juntos, en un mismo bloque.
2) Los de Monobloc, que poseen un caño y dos mandos independientes.
También existe el llamado grifo con aireador, que se encarga de pulverizar el agua, siempre a presión; esto logra aumentar su volumen, de manera que se alcanza el mismo efecto con mucho menos caudal. Se puede, de esta forma, cumplimentar un ahorro de agua de hasta un 90%.
Esta clase de grifos funcionan sobre todo con los termotanques eléctricos y los calefones a gas, que necesitan buena presión de agua para trabajar adecuadamente.